Instalación de tuberías
Renovamos instalaciones de agua y desagües, desde un tramo que da guerra hasta la red completa de un piso o una casa. Los más de 10 años de experiencia del equipo nos han enseñado que una tubería bien trazada ahorra muchos disgustos.
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Un equipo pequeño y de confianza
Somos una empresa local de reformas con base en Gavà. Trabajamos con un equipo propio y reducido, y nos encargamos personalmente de cada obra, desde la primera visita hasta la limpieza final, para que tú no tengas que estar pendiente de nada.
Nos gusta hablar claro desde el principio: qué se puede hacer, qué conviene hacer y cuánto va a costar. Así no hay sorpresas por el camino y el resultado es el que esperabas.
El equipo de MZB Gavá
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Por qué confiar en nosotros
Tres motivos sencillos, explicados sin rodeos.
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01
Más de 10 años de experiencia
Los profesionales del equipo llevamos más de una década dedicados a las reformas y a los oficios del hogar.
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Más de 100 trabajos realizados
Cada trabajo terminado nos ha enseñado algo, y esa experiencia acumulada es la que ponemos en el tuyo.
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Cercanía y palabra cumplida
Tratas directamente con quien hace el trabajo, y lo que acordamos es lo que se hace, de principio a fin.
Del plomo al multicapa: materiales de ayer y de hoy
Abrir una pared en una vivienda con años es casi hacer arqueología: según la época de construcción aparece un material u otro, y cada uno se comporta a su manera.
Los que conviene retirar
El plomo se usó durante décadas en acometidas e instalaciones interiores de edificios antiguos. Hace muchos años que no se instala porque puede pasar al agua de consumo, y la recomendación sanitaria es sustituirlo allí donde quede. El hierro galvanizado abunda en los bloques de pisos levantados en los sesenta y los setenta; con el tiempo se oxida por dentro, la cal y el óxido estrechan el paso del agua y aparecen síntomas como poca presión o agua rojiza al abrir el grifo después de varias horas.
Los que se instalan hoy
- Cobre: duradero, resistente a la temperatura y con una trayectoria larguísima. Se une por soldadura o con accesorios a presión, y es más caro que las alternativas plásticas.
- Multicapa: un tubo plástico con una lámina de aluminio intermedia. Mantiene la forma al doblarlo, dilata poco y se une con accesorios prensados. Es de los más usados en reformas.
- PEX o polietileno reticulado: muy flexible y resistente al agua caliente. Es el habitual en suelo radiante y en distribuciones por colectores, a menudo dentro de un tubo corrugado que permite sustituirlo sin picar.
- PVC: el estándar para desagües y bajantes, no para la red de agua a presión.
Mezclar materiales tiene sus reglas. La más conocida es no colocar acero galvanizado aguas abajo del cobre, porque las partículas de cobre que arrastra el agua aceleran la corrosión del zinc. Cuando hay que unir metales distintos se usan manguitos dieléctricos, que evitan el contacto directo entre ambos.
Señales de que la instalación pide un relevo
Las tuberías no tienen fecha de caducidad, pero sí avisan. Una instalación de más de cuarenta años, sobre todo si es de galvanizado o conserva tramos de plomo, está cerca de su límite. Si además se repiten las fugas en distintos puntos, la presión cae al abrir dos grifos, el agua sale turbia o con sabor metálico y abundan los parches de reparaciones anteriores, la renovación es cuestión de tiempo. Cuando se va a reformar el baño o la cocina, lo lógico es aprovechar para cambiar también los tramos que recorren el resto de la vivienda; hacerlo después supone volver a abrir paredes recién acabadas.
Presión del agua: ni poca ni demasiada
El Código Técnico de la Edificación fija una presión mínima en los puntos de consumo, de 1 bar en los grifos comunes y algo más para los calentadores, y un máximo de 5 bar. Por debajo, la ducha sale floja y algunos calentadores ni siquiera arrancan; por encima, sufren las juntas, los grifos y los electrodomésticos.
Con presión baja, antes de pensar en soluciones caras hay que descartar lo sencillo: una llave de paso a medio abrir, un filtro sucio o un galvanizado medio obstruido. Si el problema viene de la red o de la altura del edificio, la alternativa suele ser un grupo de presión, que necesita espacio y, según dónde se coloque, el acuerdo de los vecinos. Cuando sobra presión, algo frecuente en plantas bajas, se coloca un reductor de presión después del contador.
El golpe de ariete y otros ruidos en las cañerías
Ese golpe seco que suena al cerrar de golpe un monomando, o cuando la lavadora corta la entrada de agua, es el golpe de ariete: el agua en movimiento se frena en seco y la sobrepresión recorre la tubería como una onda. Además de molesto, con el tiempo afloja uniones y castiga válvulas y latiguillos. Se corrige con amortiguadores antiariete cerca de los aparatos que lo provocan, bajando la presión si es excesiva y sujetando bien los tubos con abrazaderas para que no vibren contra la pared.
Agua dura y cal dentro de los tubos
En buena parte del área de Barcelona el agua es dura, con mucha cal disuelta. Esa cal se deposita sobre todo en los tramos de agua caliente, donde la temperatura la precipita, y va reduciendo la sección útil de la tubería. Un descalcificador a la entrada de la vivienda la elimina casi por completo, pero necesita sitio, una toma de desagüe y reposición periódica de sal, y debe ajustarse para que el agua no quede del todo blanda. Los filtros antical y los dosificadores de polifosfatos son alternativas más modestas, pensadas para proteger un aparato concreto.
Una llave de corte en cada estancia húmeda
En muchas instalaciones antiguas solo existe la llave general, de modo que un grifo que gotea en la cocina obliga a dejar sin agua toda la casa. La normativa actual pide llaves de corte para fría y caliente en cada cuarto húmedo, además de llaves individuales en los aparatos. Parece un detalle menor, pero es lo que permite cambiar un inodoro o reparar una fuga sin cortar el agua al resto de la familia. Eso sí, tienen que quedar accesibles, no escondidas detrás de un mueble fijo.
Desagües: pendiente, sifones y diámetros
La evacuación funciona por gravedad, así que la pendiente lo es todo. Como referencia habitual, los ramales de los aparatos llevan una caída de alrededor de un 2 %, un par de centímetros por metro, constante y sin contrapendientes. Con menos, el agua se estanca y se acumulan restos; con mucha más, el líquido corre y deja atrás los sólidos. Cada aparato necesita su sifón, que mantiene un tapón de agua para que no suban los olores, y los diámetros deben crecer en el sentido del agua, nunca al revés: el inodoro desagua por un tubo de unos 100-110 mm, mientras que lavabos y bidés trabajan con 32 o 40 mm.
Tuberías empotradas, vistas o por el techo
Empotrar es lo habitual en viviendas, pero hay que hacerlo bien: proteger los tubos con corrugado o coquilla para que puedan dilatar y no queden en contacto directo con el yeso o el mortero, reducir al mínimo los empalmes ocultos y hacer una prueba de presión antes de cerrar las rozas. Los tramos de agua caliente, además, van aislados para no perder calor por el camino.
Las instalaciones vistas tienen mala fama, pero son perfectamente válidas en sótanos, garajes o trasteros, o cuando se quiere renovar sin obra. Y existe un término medio: llevar la red por un falso techo, donde queda oculta y a la vez se puede revisar sin romper nada.
Preguntas frecuentes
¿Se pueden renovar las tuberías sin levantar todo el piso?
En muchos casos, sí. Una opción es llevar la nueva instalación por el techo, oculta en un falso techo o en un cajeado, y bajar solo hasta los puntos de consumo, con lo que las rozas se reducen a tramos cortos. Otra es aprovechar las paredes que se van a abrir de todos modos en el baño o la cocina. En trasteros, garajes o zonas técnicas también se puede dejar vista. Lo que no tiene sentido es empalmar tubería nueva con tramos viejos de galvanizado que se quedan dentro.
¿Cómo sé si en mi casa quedan tuberías de plomo?
El plomo es un metal gris mate, blando, que no se pega a un imán. Si lo rascas con una llave o una moneda, debajo aparece un brillo plateado. Las uniones suelen tener una forma abultada, como un bulbo, porque se hacían a mano. Lo más habitual es encontrarlo cerca del contador, en la entrada de agua de edificios antiguos o en tramos que nunca se llegaron a cambiar. Si tienes dudas, un fontanero puede comprobarlo en pocos minutos mirando las zonas accesibles.
¿Es peligrosa el agua de color rojizo?
Ese color suele deberse al óxido de tuberías de hierro galvanizado que se corroen por dentro. No suele suponer un riesgo grave a corto plazo, pero no es agua que apetezca beber y es una señal clara de que la instalación está envejecida. Si solo sale turbia al abrir el grifo por la mañana y luego se aclara, el óxido está en tu vivienda. Si les pasa también a otros vecinos o sale así de forma continua, el problema puede estar en la instalación general del edificio y conviene avisar a la comunidad.
¿Necesito algún permiso para cambiar la fontanería de mi piso?
Si el trabajo se limita a la instalación interior, normalmente se trata de una obra menor. En Cataluña, para este tipo de trabajos suele bastar con presentar una comunicación previa al ayuntamiento, pero los trámites varían según el municipio, así que vale la pena consultarlo antes de empezar. Si hay que tocar elementos comunes, como el montante general, la bajante o la batería de contadores, también hace falta el acuerdo de la comunidad de vecinos, y es recomendable avisar al administrador con tiempo.
¿Qué es mejor, multicapa o cobre?
Los dos son buenas opciones y duran muchos años si se instalan bien. El multicapa es más económico, más rápido de montar, acumula menos cal y transmite menos el ruido del agua, por eso se ha impuesto en las reformas. El cobre aguanta mejor las temperaturas altas y los golpes, y su trayectoria es larguísima, aunque es más caro y requiere soldar o usar accesorios específicos. A menudo, más que el material, lo que marca la diferencia es la calidad de las uniones y del montaje.
¿Por qué huele a alcantarilla en el baño?
La causa más frecuente es un sifón sin agua. En desagües que pasan semanas sin usarse, como un bidé o la ducha de un baño de invitados, el agua del sifón se evapora y deja pasar los olores; basta con abrir el grifo un momento cada cierto tiempo. Si el olor persiste, puede deberse a un bote sifónico antiguo mal sellado, a una junta del inodoro deteriorada o a una bajante sin ventilación que vacía los sifones cuando alguien descarga en otro piso.
¿Hay que aislar también las tuberías de agua fría?
No siempre es obligatorio, pero a menudo es recomendable. En climas húmedos como el de la costa, una tubería fría que pasa por un sitio cálido condensa la humedad del aire y gotea, lo que acaba manchando techos y paredes y puede confundirse con una fuga. Además, en zonas expuestas al exterior, como patios, terrazas o casas de montaña, el aislamiento protege frente a las heladas. Una coquilla de espuma alrededor del tubo resuelve ambos problemas con muy poco coste.
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