Pintor de exteriores
Fachadas, patios y muros exteriores de casas y comunidades: los pintamos en Gavà y en los municipios de alrededor. Antes de proponerte nada revisamos el estado de la pared, y el presupuesto es siempre sin compromiso.
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Un equipo pequeño y de confianza
Somos una empresa local de reformas con base en Gavà. Trabajamos con un equipo propio y reducido, y nos encargamos personalmente de cada obra, desde la primera visita hasta la limpieza final, para que tú no tengas que estar pendiente de nada.
Nos gusta hablar claro desde el principio: qué se puede hacer, qué conviene hacer y cuánto va a costar. Así no hay sorpresas por el camino y el resultado es el que esperabas.
El equipo de MZB Gavá
Dónde trabajamos
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Trabajamos en estos municipios:
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Por qué confiar en nosotros
Tres motivos sencillos, explicados sin rodeos.
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01
Más de 10 años de experiencia
Los profesionales del equipo llevamos más de una década dedicados a las reformas y a los oficios del hogar.
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02
Más de 100 trabajos realizados
Cada trabajo terminado nos ha enseñado algo, y esa experiencia acumulada es la que ponemos en el tuyo.
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Cercanía y palabra cumplida
Tratas directamente con quien hace el trabajo, y lo que acordamos es lo que se hace, de principio a fin.
Lo que el clima de la costa le hace a una fachada
Una pared exterior trabaja en condiciones muy distintas a las de un salón. Recibe sol directo durante horas, se moja con la lluvia, se seca de golpe y soporta cambios de temperatura entre el día y la noche que hacen que el soporte se dilate y se contraiga. En la franja mediterránea se suman dos factores más: una humedad ambiental alta durante buena parte del año y el salitre, que el viento arrastra desde el mar y deposita sobre las superficies.
Las sales absorbidas por el revoco pueden cristalizar bajo la película de pintura y empujarla hasta formar ampollas o desconchados. La radiación ultravioleta, por su parte, degrada los ligantes de las pinturas de peor calidad, que pierden color y empiezan a calear, es decir, a soltar un polvillo al pasar la mano. Por eso, en una fachada no basta con una pintura que luzca bien el primer año: tiene que dejar salir el vapor de agua del muro, repeler la lluvia y aguantar el sol sin degradarse.
Pinturas de fachada y el soporte que pide cada una
Pinturas pétreas y revestimientos acrílicos
Son las más extendidas. Llevan resinas acrílicas y cargas minerales como cuarzo o mármol micronizado, que les dan cuerpo y resistencia. Existen en versión lisa y rugosa; la rugosa disimula mejor los defectos de un revoco irregular. Se adhieren bien sobre mortero, hormigón y fachadas pintadas antes con productos similares.
Pinturas elásticas o elastoméricas
Forman una película gruesa y flexible capaz de estirarse y puentear microfisuras sin romperse cuando el soporte se mueve, de modo que resultan útiles en fachadas con fisuración superficial. A cambio, suelen ser menos transpirables y no son la mejor elección en muros con humedad interior que necesitan evaporar agua.
Pinturas al silicato
Son pinturas minerales que reaccionan químicamente con el soporte y quedan integradas en él. Resultan muy transpirables y duraderas, por eso se emplean mucho en edificios antiguos, revocos de cal y fachadas con valor histórico. Necesitan un soporte mineral: sobre pinturas plásticas antiguas no se agarran bien salvo con imprimaciones especiales, y su gama de colores es más limitada.
Pinturas de siloxano
Combinan resinas de silicona y acrílicas. Su gran virtud es que repelen el agua, que resbala en gotas por la superficie, y a la vez dejan pasar el vapor, así que el muro respira. Además retienen menos suciedad. Son una opción muy equilibrada para viviendas cerca del mar o fachadas expuestas a los temporales de levante.
Antes de pintar: fisuras, humedades y pintura suelta
Pintar una fachada sin revisarla es como poner una tirita sin limpiar la herida. El primer paso es recorrerla, a ser posible desde el andamio, golpeando con los nudillos o con un mazo de goma para localizar zonas del revoco que suenen a hueco.
- Pintura mal adherida: se elimina con rascador y agua a presión, con cuidado de no dañar el revoco.
- Moho, líquenes y verdín: aparecen en las caras orientadas al norte y en rincones sombríos. Hay que limpiarlos y aplicar un tratamiento antimoho antes de pintar, o volverán a salir.
- Fisuras finas: se abren, se limpian y se rellenan con un mortero o masilla para exterior; si son numerosas, se refuerza con malla.
- Grietas anchas, que crecen o con forma escalonada: pueden indicar un problema estructural, y conviene que las vea un técnico antes de taparlas.
- Cantos de forjado con armaduras oxidadas: el hierro que se oxida aumenta de volumen y rompe el hormigón. Se sanea, se trata con un pasivador y se reconstruye con mortero de reparación.
Las humedades merecen atención aparte. Si el muro está mojado por capilaridad desde el suelo o por filtraciones de una cubierta o una bajante, ninguna pintura las frenará; lo único que conseguirá es encerrar el agua y acabar desprendiéndose.
Andamios, comunidad de vecinos y ayuntamiento
Para pintar fachadas de cierta altura hace falta un medio de acceso seguro: andamio tubular, plataforma elevadora o, en algunos casos, trabajos verticales con cuerdas. Cada sistema encaja mejor según la altura, el acceso desde la calle y la duración de la obra, y todos requieren profesionales con la formación y los seguros adecuados.
En cuanto a los trámites, en Cataluña repintar una fachada suele tratarse como obra menor y en muchos municipios basta con presentar una comunicación previa, pero las ordenanzas varían y conviene preguntar en el ayuntamiento antes de montar nada. Si el andamio o la plataforma ocupan acera o calzada, normalmente se necesita además un permiso de ocupación de la vía pública. En los edificios de varios vecinos la fachada pertenece a todos los propietarios, así que la obra y el color deben aprobarse en la junta de propietarios.
El calendario de una fachada: temperatura, sol y estaciones
La mayoría de pinturas de fachada indican en su ficha un rango de temperatura de aplicación, normalmente entre unos 5 y 35 °C, y una humedad relativa máxima. Fuera de esos márgenes la pintura puede secar demasiado deprisa, quedar con marcas o no curar bien. En la costa catalana, la primavera y el otoño suelen ofrecer las mejores condiciones: temperaturas suaves, días razonablemente largos y menos riesgo de que el sol castigue la pared recién pintada.
En verano se puede trabajar siguiendo la sombra, es decir, pintando cada cara cuando no le da el sol y evitando las horas centrales del día. En los meses más fríos, los días cortos reducen las horas útiles, y conviene terminar cada jornada con margen suficiente para que la pintura haya secado antes de que caiga la temperatura.
Cómo alargar la vida de una fachada pintada
Una fachada bien preparada y pintada con el producto adecuado puede durar muchos años, aunque la orientación influye mucho: la cara que mira al mar o a mediodía envejece antes que la que da a un patio interior. Para estirar ese plazo, conviene revisarla una vez al año, mejor después del invierno, y vigilar varios puntos:
- Canalones, bajantes y vierteaguas limpios y sin fugas, porque el agua que chorrea por una pared es la principal causa de manchas y desconchados.
- Fisuras y desconchados pequeños reparados en cuanto aparecen, antes de que el agua entre por ellos.
- Manchas de verdín tratadas pronto, sin esperar a que se extiendan.
Cuando la pintura empieza a calear o a perder color de forma generalizada, ha llegado el momento de plantearse repintar. Si se hace a tiempo, la preparación será mucho más sencilla que cuando la pintura ya se está levantando a trozos.
Preguntas frecuentes
¿Se puede pintar una fachada de ladrillo visto?
Se puede, pero es una decisión que cuesta mucho revertir: una vez pintado, el ladrillo no recupera su aspecto original sin un decapado laborioso. Si está en buen estado y lo que preocupa es que absorba agua o se manche, la alternativa es un hidrofugante transparente, que repele el agua sin cambiar su aspecto. Si se opta por pintar, hay que usar productos transpirables, limpiar bien las juntas y eliminar las eflorescencias blancas de sales, que de lo contrario empujarán la pintura desde dentro.
¿Qué es el caleo y por qué la fachada mancha las manos?
El caleo es la degradación superficial de la pintura por efecto del sol y la intemperie: el ligante se descompone y el pigmento queda suelto en forma de polvo, que es lo que se queda en la mano al tocar la pared. Indica que la pintura ha llegado al final de su vida útil o que era de baja calidad. Antes de repintar hay que eliminar ese polvo con un cepillado o un lavado y aplicar un fijador, porque si no la nueva capa se agarraría al polvo y no a la pared.
¿Qué pasa si llueve poco después de pintar una fachada?
Depende del tiempo transcurrido y del producto. Muchas pinturas de fachada necesitan unas horas para resistir la lluvia, y la ficha técnica suele indicarlo. Si llueve antes, el agua puede lavar parte de la pintura y dejar chorretones o manchas blanquecinas, sobre todo con tiempo fresco y húmedo, cuando el secado es más lento. Normalmente se soluciona repasando la zona afectada una vez seca, pero lo sensato es mirar la previsión de los dos días siguientes antes de empezar cada cara.
¿Puedo elegir cualquier color para la fachada de mi casa?
No siempre. Muchos ayuntamientos regulan los colores de fachada en determinadas zonas, sobre todo en cascos antiguos, entornos protegidos o urbanizaciones con normas propias, y algunos disponen de cartas de colores autorizados. En un edificio de vecinos, además, el color lo decide la comunidad. Aunque no haya restricciones, ten en cuenta que los tonos oscuros se calientan mucho más al sol, lo que aumenta los movimientos del soporte y puede favorecer fisuras, y que los tonos intensos pierden viveza antes con el sol.
¿Quién paga la pintura de la fachada en un edificio de vecinos?
Al tratarse de una parte común del edificio, el gasto se reparte normalmente entre todos los propietarios según su cuota de participación, salvo que los estatutos de la comunidad establezcan otro criterio. Lo habitual es pedir varios presupuestos, presentarlos en la junta y votar cuál se acepta y cómo se distribuye el pago, por ejemplo con una derrama o en varias cuotas. Si hay dudas sobre qué partes se consideran comunes, como balcones o barandillas, conviene revisar los estatutos o consultarlo con el administrador de fincas.
¿Hace falta pintar todas las caras de la fachada a la vez?
No es obligatorio, y en casas grandes o comunidades con un presupuesto ajustado a veces se hace por fases, empezando por la cara más deteriorada. El inconveniente es estético: aunque se use exactamente el mismo color, la parte antigua habrá perdido tono con el sol y se notará la diferencia, sobre todo si ambas caras se ven a la vez. Si se va a pintar por fases, es mejor cortar en una esquina o en un cambio de plano, nunca a mitad de pared, y apuntar la referencia exacta del color.
¿Qué diferencia hay entre pintar la fachada y aplicar un monocapa?
El monocapa es un mortero coloreado que se aplica en una sola capa de cierto grosor y que hace a la vez de revestimiento y de acabado. Es un trabajo de albañilería que se usa en obra nueva o cuando el revoco antiguo está muy dañado. La pintura, en cambio, es una película fina que protege y decora un soporte que ya está en buen estado. Un monocapa envejecido o manchado también se puede pintar, siempre con una pintura transpirable y compatible con ese tipo de mortero.
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