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Pintura de pisos y casas

Pintamos pisos y casas enteras en Gavà y alrededores, estancia por estancia y con todo bien protegido. Al ser un equipo pequeño, tratas siempre con la gente que pinta tu casa, y antes de empezar tienes un presupuesto sin compromiso.

  • +10 años de experiencia
  • +100 trabajos realizados
  • 24 h para responderte
Marcelo, de MZB Gavá, trabajando en una instalación de tuberías

Un equipo pequeño y de confianza

Somos una empresa local de reformas con base en Gavà. Trabajamos con un equipo propio y reducido, y nos encargamos personalmente de cada obra, desde la primera visita hasta la limpieza final, para que tú no tengas que estar pendiente de nada.

Nos gusta hablar claro desde el principio: qué se puede hacer, qué conviene hacer y cuánto va a costar. Así no hay sorpresas por el camino y el resultado es el que esperabas.

El equipo de MZB Gavá

Por qué confiar en nosotros

Tres motivos sencillos, explicados sin rodeos.

  • 01

    Más de 10 años de experiencia

    Los profesionales del equipo llevamos más de una década dedicados a las reformas y a los oficios del hogar.

  • 02

    Más de 100 trabajos realizados

    Cada trabajo terminado nos ha enseñado algo, y esa experiencia acumulada es la que ponemos en el tuyo.

  • 03

    Cercanía y palabra cumplida

    Tratas directamente con quien hace el trabajo, y lo que acordamos es lo que se hace, de principio a fin.

Trabajos realizados

Algunos ejemplos de los trabajos que hemos hecho últimamente en viviendas y locales de la zona.

Baño reformado por MZB Gavá con mueble de lavabo, bidé e inodoro nuevos y paredes de azulejo blanco
Plato de ducha y grifería nuevos en un baño reformado por MZB Gavá
Trabajo de reforma realizado por MZB Gavá
Trabajo de reforma realizado por MZB Gavá
Trabajo de reforma realizado por MZB Gavá
Trabajo de reforma realizado por MZB Gavá
Trabajo de reforma realizado por MZB Gavá
Trabajo de reforma realizado por MZB Gavá
Trabajo de reforma realizado por MZB Gavá
Trabajo de reforma realizado por MZB Gavá
Trabajo de reforma realizado por MZB Gavá
Trabajo de reforma realizado por MZB Gavá
Trabajo de reforma realizado por MZB Gavá
Trabajo de reforma realizado por MZB Gavá
Trabajo de reforma realizado por MZB Gavá
Trabajo de reforma realizado por MZB Gavá
Trabajo de reforma realizado por MZB Gavá
Trabajo de reforma realizado por MZB Gavá
Trabajo de reforma realizado por MZB Gavá
Trabajo de reforma realizado por MZB Gavá

Pintar toda la vivienda: por dónde empezar a planificar

Pintar una habitación suelta es casi un trámite, pero cuando se trata de la vivienda entera conviene pararse un momento antes de abrir el primer bote. Hay que decidir colores para espacios que se ven unos desde otros, calcular material para decenas de metros cuadrados, organizar los muebles y, muchas veces, seguir viviendo dentro mientras dura el trabajo. Planificarlo bien ahorra días y compras de última hora.

Lo más práctico es recorrer la casa con una libreta y anotar, estancia por estancia, el estado de paredes y techos, qué color tienen ahora, qué color quieres y si hay algo que reparar antes: desconchados, grietas, manchas o las marcas que dejan los cuadros.

Colores por estancia según la luz que entra

La orientación y el tamaño de las ventanas pesan más de lo que parece, por eso no es buena idea elegir un tono en la tienda y aplicarlo igual en toda la casa sin probarlo.

Estancias orientadas al norte y habitaciones interiores

Reciben una luz más fría y uniforme, sin sol directo. Aquí funcionan bien los blancos rotos y los tonos con base cálida, como arena, crema, beige suave o verdes con un punto amarillo, que compensan esa frialdad. Los grises azulados, en cambio, pueden volverse tristes, sobre todo en invierno.

Estancias al sur y muy soleadas

La luz es intensa y cálida durante buena parte del día, así que admiten tonos más frescos: grises claros, azules o verdes apagados. Los colores muy saturados se aclaran a mediodía y se oscurecen al atardecer, de modo que la misma pared puede parecer distinta según la hora.

Pasillos, recibidores y espacios que se comunican

En un piso donde el salón se abre al comedor o al pasillo, conviene pensar los colores como un conjunto. Una solución sencilla es elegir un tono base para las zonas de paso y reservar los cambios de color para los dormitorios o para paredes concretas. Así la casa se percibe más amplia.

Para decidir, lo mejor es pintar muestras grandes, de al menos medio metro por lado, en dos paredes distintas de cada estancia y mirarlas por la mañana, por la tarde y con luz artificial. Las bombillas también influyen: una luz cálida amarillea los blancos y una luz fría los vuelve más azulados.

Cómo calcular la pintura que vas a necesitar

Para las paredes de cada habitación, suma la longitud de todas ellas y multiplícala por la altura del techo; después resta las puertas y las ventanas grandes. El techo es simplemente el largo por el ancho de la habitación. Con la superficie total, mira en el bote el rendimiento por litro que indica el fabricante y ten en cuenta que casi siempre hacen falta dos manos.

Un ejemplo orientativo: un dormitorio de 3 × 3,5 metros con 2,5 metros de altura tiene unos 32 m² de paredes y algo más de 10 m² de techo. A dos manos son más de 80 m², y si la pintura cubre unos 10 m² por litro (cifra habitual, aunque varía según el producto), harán falta alrededor de 8 litros.

Hay situaciones que disparan el consumo: paredes muy porosas o recién reparadas, cambios de un color oscuro a uno claro (o al revés), superficies con gotelé y pinturas económicas que cubren poco. En esos casos es fácil que haga falta una tercera mano. Comprar de una vez todo el material del mismo color, y a ser posible del mismo lote, evita pequeñas diferencias de tono entre botes.

El orden de trabajo: de arriba abajo y de dentro afuera

La regla general es empezar por lo más alto y acabar por lo más bajo, porque las salpicaduras y las gotas siempre caen hacia abajo.

  1. Preparación general: reparaciones, masilla, lijado y limpieza del polvo en todas las estancias que se van a pintar.
  2. Techos: se pintan primero, normalmente en blanco, y se dejan secar bien.
  3. Paredes: después de los techos, recortando primero esquinas y encuentros con pincel y rellenando luego con rodillo.
  4. Carpintería: rodapiés, marcos, puertas y radiadores se dejan para el final, cuando ya no hay riesgo de mancharlos con el rodillo.

En cuanto al recorrido por la casa, suele funcionar empezar por las habitaciones más alejadas de la entrada y terminar por el pasillo y el recibidor, por donde se pasa constantemente con escaleras y cubos.

Seguir viviendo en casa mientras se pinta

Pintar con la vivienda ocupada es perfectamente posible, pero exige organizar el trabajo por zonas. Lo habitual es despejar una o dos estancias, concentrar los muebles en el centro o en otra habitación, cubrirlo todo con plástico y proteger el suelo con cartón o papel de obra. Cuando están terminadas y secas, se recolocan las cosas y se pasa a las siguientes.

Algunas ideas que hacen la convivencia más llevadera:

  • Deja para el principio las habitaciones que menos se usan y para el final la cocina y el baño, que son las que más se echan de menos.
  • Prepara una caja con lo imprescindible de cada estancia (ropa, cargadores, documentos) antes de cubrirla.
  • Ventila a diario, aunque la pintura sea de bajo olor, y mantén a niños y mascotas lejos de las zonas recién pintadas.

Pisos vacíos, mudanzas y viviendas de alquiler

Si tienes la opción, el mejor momento para pintar es con el piso vacío: justo antes de entrar a vivir o entre un inquilino y el siguiente. Sin muebles se trabaja más rápido, hay menos que proteger y aparecen esos rincones que llevaban años escondidos detrás de un armario.

En una mudanza, conviene pintar antes de que llegue el camión y dejar al menos un día de margen para que todo esté seco. Si el piso es para alquilar o vender, los colores neutros y claros son la apuesta más segura: dan sensación de amplitud, se ven bien en las fotos y permiten que cualquiera imagine sus propios muebles en ellos.

Cada cuánto conviene volver a pintar

No hay una cifra fija, porque depende del uso de cada estancia. Como orientación, los dormitorios y los salones aguantan bien entre siete y diez años si no hay humedades ni golpes. La cocina, el pasillo, el recibidor y las habitaciones infantiles suelen pedir un repaso antes, a veces a los cuatro o cinco años, porque acumulan grasa, roces y marcas de manos.

Más que el calendario, lo que manda son las señales: paredes que amarillean, zonas oscurecidas alrededor de los interruptores, marcas que ya no salen al limpiar, desconchados o un color que simplemente se ha quedado anticuado. Si la pintura solo está sucia y es lavable, a veces basta con una esponja y agua jabonosa para ganar unos años más antes de sacar el rodillo.

Preguntas frecuentes

¿Cuántos días se tarda en pintar un piso entero?

Depende de los metros, del estado de las paredes y de si el piso está vacío o amueblado. Como referencia muy general, un piso de tamaño medio en buen estado y sin cambios de color drásticos puede quedar listo en unos pocos días de trabajo. Lo que más alarga el plazo no es aplicar la pintura, sino la preparación: tapar grietas, esperar a que seque la masilla, lijar y proteger muebles y suelos. Si además hay que mover muebles por fases o pasar de un tono oscuro a uno claro, cuenta con algún día más.

¿Hay que vaciar las habitaciones del todo para pintar?

No necesariamente. Basta con separar los muebles de las paredes lo suficiente para moverse con una escalera, alrededor de un metro, y agruparlos en el centro cubiertos con plástico. Lo que sí conviene sacar son los objetos pequeños y frágiles, los cuadros, las cortinas y la ropa de los armarios abiertos. Los armarios empotrados se pueden pintar por fuera sin vaciarlos, aunque si también se pintan por dentro habrá que dejarlos libres. En habitaciones muy pequeñas, donde no queda sitio para trabajar alrededor, lo práctico es llevar casi todo a otra estancia.

¿Se puede dormir en una habitación recién pintada?

Con las pinturas de interior actuales, casi todas al agua, el olor desaparece bastante rápido, pero no es lo ideal dormir la misma noche en que se ha pintado. Lo recomendable es ventilar bien durante el día y, si puedes, esperar al menos una noche antes de volver a usar el dormitorio, sobre todo si duermen niños, personas con asma o alguien sensible a los olores. Si se han usado esmaltes con disolvente en puertas o radiadores, el olor persiste más tiempo y conviene alargar la espera.

¿Hay que pintar los techos cada vez que se pintan las paredes?

No siempre. Los techos se ensucian mucho menos que las paredes, salvo en la cocina o donde se fuma, y a menudo un techo blanco sigue estando bien cuando las paredes ya piden pintura. Ahora bien, al lado de una pared recién pintada, un techo de hace diez años puede verse amarillento o grisáceo. Si al terminar las paredes notas ese contraste, lo más sensato es pintarlo también. Hacerlo todo a la vez evita tener que volver a proteger la habitación entera más adelante.

¿Qué pasa con los enchufes, interruptores y lámparas mientras se pinta?

Lo correcto es desmontar las tapas de enchufes e interruptores para pintar la pared de forma continua por detrás, en lugar de recortar alrededor con cinta. Para hacerlo con seguridad hay que cortar antes la corriente de ese circuito en el cuadro eléctrico. Las lámparas de techo se pueden descolgar o, si son ligeras, envolver en una bolsa de plástico; los plafones conviene retirarlos. Al volver a montarlo todo, espera a que la pared esté seca para no marcar la pintura con las tapas o los tornillos.

¿Conviene pintar todo el piso del mismo color?

Pintar toda la vivienda en un mismo tono claro es la opción más sencilla y da una sensación de continuidad, especialmente en pisos pequeños. Además facilita mucho los retoques, porque un solo bote sirve para cualquier pared. Si prefieres algo con más personalidad, una fórmula equilibrada es mantener el tono base en zonas de paso y techos, y dar un color distinto a uno o dos dormitorios o a una pared del salón. Lo que suele quedar peor es cambiar de color en cada estancia sin ningún criterio común.

¿Es mejor pintar antes o después de hacer otras obras en casa?

Si vas a hacer trabajos que generan polvo o golpes, como cambiar el suelo, abrir rozas para la instalación eléctrica o sustituir ventanas o puertas, la pintura debe ir al final. Pintar primero y hacer obras después casi siempre obliga a repetir paredes enteras. Hay quien adelanta los techos antes de colocar un suelo nuevo para no arriesgarse a mancharlo, dejando las paredes para el final. En cualquier caso, la última mano debería darse cuando ya no queden trabajos de albañilería pendientes.

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