Reformas de viviendas
Reformamos pisos en Gavà, Barcelona y el resto del Baix Llobregat teniendo en cuenta también el edificio: avisos a la comunidad, zonas comunes protegidas y horarios respetados. Tratas siempre con quien hace la obra y te damos presupuesto sin compromiso.
- +10 años de experiencia
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Un equipo pequeño y de confianza
Somos una empresa local de reformas con base en Gavà. Trabajamos con un equipo propio y reducido, y nos encargamos personalmente de cada obra, desde la primera visita hasta la limpieza final, para que tú no tengas que estar pendiente de nada.
Nos gusta hablar claro desde el principio: qué se puede hacer, qué conviene hacer y cuánto va a costar. Así no hay sorpresas por el camino y el resultado es el que esperabas.
El equipo de MZB Gavá
Dónde trabajamos
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Trabajamos en estos municipios:
- Gavà
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Por qué confiar en nosotros
Tres motivos sencillos, explicados sin rodeos.
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01
Más de 10 años de experiencia
Los profesionales del equipo llevamos más de una década dedicados a las reformas y a los oficios del hogar.
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Más de 100 trabajos realizados
Cada trabajo terminado nos ha enseñado algo, y esa experiencia acumulada es la que ponemos en el tuyo.
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Cercanía y palabra cumplida
Tratas directamente con quien hace el trabajo, y lo que acordamos es lo que se hace, de principio a fin.
En un piso, la reforma empieza fuera de casa
Reformar un piso tiene una particularidad que no existe en una casa independiente: la vivienda forma parte de un edificio compartido. Las paredes que separan de los vecinos, las bajantes que atraviesan los forjados, la escalera por la que sube el material o la acera donde se deja el contenedor no son solo tuyas, y eso condiciona tanto lo que se puede hacer como la manera de hacerlo.
La buena noticia es que casi todo se resuelve con información y algo de previsión. Conocer las normas del edificio, saber qué elementos son comunes y organizar bien la logística evita roces con la comunidad y retrasos innecesarios.
La comunidad de vecinos: avisos, normas y convivencia
Para obras dentro del piso que no tocan elementos comunes, en general no hace falta la aprobación de la junta, pero sí es recomendable comunicarlo con antelación al presidente o al administrador de fincas, indicando la duración aproximada y si se usará el ascensor para subir material. Muchas comunidades lo piden expresamente, y algunas solicitan un depósito por si se producen desperfectos en el portal o la escalera.
Qué mirar en los estatutos
Los estatutos y el reglamento de régimen interior pueden incluir condiciones específicas: horarios más restrictivos que los municipales, prohibición de bajar escombros en el ascensor, obligación de proteger las zonas de paso o normas sobre toldos y persianas. Vale la pena pedir una copia antes de cerrar el presupuesto, porque alguna de estas condiciones puede encarecer o alargar la obra.
Horarios y ruido
Además de lo que diga la comunidad, cada ayuntamiento regula mediante ordenanza las franjas en las que se permiten trabajos ruidosos, que normalmente se limitan a días laborables y horario diurno. Las tareas más molestas, como la demolición o el uso del martillo percutor, conviene concentrarlas en pocos días y anunciarlas con una nota en el ascensor o en el portal. Es un gesto sencillo que reduce mucho las quejas.
Bajantes, fachada y estructura: lo que es de todos
La normativa de propiedad horizontal, que en Cataluña se recoge en el Código Civil catalán, distingue entre los elementos privativos de cada vivienda y los comunes del edificio. Aunque estén dentro del piso o lo atraviesen, hay partes que no se pueden modificar libremente:
- Estructura. Pilares, vigas, forjados y muros de carga sostienen el edificio entero. Cualquier intervención sobre ellos necesita un estudio técnico, la licencia correspondiente y, normalmente, el conocimiento de la comunidad.
- Bajantes y conductos generales. Las bajantes de aguas residuales y pluviales, los conductos de ventilación compartidos y las canalizaciones generales de electricidad o gas dan servicio a varias viviendas. Se pueden forrar o integrar en un mueble, pero no desplazar ni estrechar, y hay que dejar un registro accesible.
- Fachada y elementos exteriores. Cerrar un balcón, cambiar el color de la carpintería exterior, poner un toldo distinto o sacar un tubo por la pared exterior altera la imagen del edificio y suele requerir acuerdo de la comunidad, además del permiso municipal.
En edificios de cierta edad hay que tener especial cuidado con las bajantes de fibrocemento, que pueden contener amianto. Su retirada no puede hacerla cualquier albañil: corresponde a una empresa inscrita en el Registro de Empresas con Riesgo de Amianto (RERA), con un plan de trabajo aprobado.
Subir material y bajar escombros sin desesperar a nadie
La logística es uno de los aspectos más infravalorados en la reforma de un piso. En una obra media se suben cientos de kilos de material y se bajan otros tantos de escombro.
Sin ascensor o con un ascensor diminuto
En los edificios sin ascensor todo se mueve a pulso por la escalera, lo que alarga los trabajos y conviene tener en cuenta al fijar los días de entrega. Si hay ascensor pero es pequeño, el problema son las piezas grandes: encimeras de una sola pieza, platos de ducha largos, placas de yeso laminado o puertas de armario pueden no caber. Medir la cabina, la puerta y el rellano antes de encargar ciertos materiales evita sorpresas y, a veces, obliga a elegir formatos menores o piezas partidas. Para cargas muy voluminosas existen elevadores que suben el material por la fachada hasta un balcón, aunque necesitan espacio en la calle y, por lo general, autorización municipal.
En cualquier caso, el ascensor debe protegerse con mantas o paneles, usarse sin superar su carga máxima y quedar limpio al terminar cada jornada.
Contenedores y sacos en la vía pública
Para los escombros se recurre a un contenedor o a sacos de gran capacidad tipo big bag. Colocarlos en la calzada o en la acera supone ocupar la vía pública, y eso requiere un permiso del ayuntamiento que suele llevar asociada una tasa. Hay normas sobre dónde pueden situarse, cómo deben señalizarse y cuánto tiempo pueden permanecer, y conviene taparlos fuera del horario de trabajo para que no acaben convertidos en un vertedero improvisado.
Reformar por estancias con la casa habitada
No todas las reformas de piso son completas. Muy a menudo se renueva solo el baño, la cocina o un par de habitaciones mientras se sigue viviendo dentro. Para que la convivencia con la obra sea llevadera ayuda mucho:
- Aislar la zona de trabajo con plásticos y cinta en los marcos, y cubrir los muebles cercanos, porque el polvo fino se cuela por cualquier rendija.
- Pactar un recorrido de entrada y salida para los operarios que no atraviese toda la vivienda.
- Saber de antemano qué días habrá cortes de agua o de luz y cuánto durarán.
Si en unos años se va a tocar otra estancia, puede ser buen momento para dejar preparadas tuberías o líneas eléctricas que pasen por la zona que ahora está abierta.
Ideas para ganar espacio en pisos pequeños
Muchos pisos construidos en las décadas de los sesenta y setenta tienen superficies ajustadas y una distribución muy compartimentada, con pasillos largos y cocinas cerradas. Con pocos cambios se puede ganar bastante amplitud:
- Eliminar tabiques que no sean de carga para unir cocina y salón o integrar el pasillo en una estancia.
- Sustituir puertas abatibles por correderas que se esconden en la pared y liberan su espacio de apertura.
- Aprovechar la altura con armarios hasta el techo y altillos.
- Diseñar muebles a medida para huecos irregulares o poco aprovechados.
- Llevar la luz natural hasta el fondo de la vivienda con puertas acristaladas o paños de vidrio sobre los tabiques.
Antes de derribar nada, eso sí, hay que confirmar qué paredes son estructurales, algo que en edificios antiguos no siempre resulta evidente a simple vista.
Preguntas frecuentes
¿Qué puedo hacer si un vecino se queja del ruido de la obra?
Lo primero es comprobar que se trabaja dentro del horario que marcan la ordenanza municipal y las normas de la comunidad. Si es así, la obra es legítima, pero eso no impide mejorar la convivencia: hablar con el vecino, explicarle cuánto durarán las fases más ruidosas y, si tiene circunstancias especiales, como un bebé, alguien que trabaja de noche o teletrabajo, intentar concentrar esas tareas en las horas que menos le afecten. Una conversación a tiempo suele evitar que el conflicto llegue al administrador.
¿Se pueden unir dos pisos o dividir uno en dos?
Es posible, pero es una de las operaciones más complejas dentro de un edificio. Normalmente exige un proyecto técnico, una licencia de obra mayor y, casi siempre, el acuerdo de la junta de propietarios, porque cambia el número de viviendas y las cuotas de participación. Después hay que inscribir la modificación en el Registro de la Propiedad y, si se trata de una división, cada vivienda resultante debe reunir los requisitos de habitabilidad y obtener su propia cédula. Lo prudente es consultar con urbanismo municipal antes de dar ningún paso.
¿Quién paga si la obra causa daños en el piso de un vecino?
Ante el vecino afectado responde, en principio, el propietario que encarga la obra, que después puede reclamar a quien la ejecutó si el daño se debe a un trabajo mal hecho. Por eso es recomendable pedir a la empresa que acredite un seguro de responsabilidad civil vigente y revisar también qué cubre el propio seguro de hogar. Hacer fotos del estado de las zonas comunes antes de empezar, y del techo del piso inferior si hay riesgo de filtraciones, facilita mucho cualquier reclamación posterior.
¿Qué ocurre si al abrir una pared aparece una bajante en mal estado?
Como la bajante es un elemento común, su reparación corresponde en general a la comunidad y no al propietario del piso. Lo adecuado es avisar cuanto antes al administrador, documentar el estado con fotografías y aprovechar que la pared está abierta para que se repare o se sustituya ese tramo. Coordinarse bien evita tener que romper el revestimiento nuevo meses después. Mientras se decide qué hacer, conviene no taparla ni empotrar nada que dificulte el acceso a ella.
¿Cómo puedo saber si una pared de mi piso es de carga?
A simple vista es difícil asegurarlo. Hay pistas, como el grosor de la pared, que esté alineada con las de los pisos de arriba y de abajo o que sobre ella apoyen vigas, pero ninguna es concluyente. Lo más fiable es consultar los planos del edificio, que a veces guarda el administrador o se pueden pedir al archivo municipal, y que un técnico lo revise, si hace falta con una pequeña cata. En edificios antiguos con muros de carga interiores, derribar sin comprobarlo puede tener consecuencias graves para todo el inmueble.
¿Puedo cambiar la cocina o el baño de sitio dentro del piso?
Se puede, pero la posición de las bajantes manda. Los desagües funcionan por gravedad y necesitan pendiente, así que cuanto más lejos se lleve el baño o la cocina de la bajante, más habrá que elevar el suelo para esconder las tuberías, con la pérdida de altura y los escalones que eso puede suponer. El inodoro es el más exigente, porque su desagüe es grueso y conviene que tenga un recorrido corto. Las bombas trituradoras existen para casos concretos, pero son un último recurso, no la norma.
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